En Granada el desencanto con el PSOE era patente. La sevillanía extrema y mal entendida tuvo como consecuencia que fuese el lugar donde más gente nos dijo “de todo” pero “de pasada”. Preferiría que se parasen y me lo dijesen a escuchar “El País que se lo quede Zapatero”, “ya, si sabemos lo que vais a decir” o “con el Polanco Times no hablo”. El mejor: “Yo soy del Betis, de política no hablo”.