Este domingo nos devolvió la sonrisa. Dos años después hicimos un nuevo brindis en tu memoria, pero con el humor y los amigos de siempre. Prohibidas las lágrimas, las tristezas, nostalgias y demás antídotos para el gozo de vivir. No nos faltó la traviesa Rocío y toda su tropa.

La banda sonora no podía ser otra más que la creación de Pepe Gil Cacho: “la castaña salmantina”. Melodía ideal para berrear desde un balcón con vistas al Campo de San Francisco, por la calleja o cualquier lugar donde corran a partes iguales licores, alegría y amistad.

Puedo escucharla mil veces, y mil veces que me parto de risa.