Viniendo de Casasimarro se la puse a Vicente en el coche y no la conocía. Hay canciones que te enseñan a leer momentos, a descubrir sentimientos. Muchas veces vivimos en vidas ajenas, tenemos sensaciones a través de historias de otros. Las canciones nos hacen conocernos. Este “Temblando”, como un recuerdo infantil, me enseñó el amargo sabor de la derrota en cabeza ajena, a disfrutar el momento, a saber que al otro lado alguien va a colgar.

Hoy con Arancha, me acordé mi otro “Temblando”.